Mirar atrás, sentir cómo el latido
galopa hacia el abismo
y de tu enamorada voz
quedan ungidos mis sentidos.

Mirar atrás, sentir cómo tus manos
atrapan mi cintura enamorada
y acarician pueriles mejillas sonrosadas
que sueñan atrapar tu flechado beso.

Mirar atrás, sentir cómo tus sueños
abrazan a los míos
y crea un mismo futuro incandescente
lleno de luz, amor y anhelos.

Mirar atrás, sentir cómo el presente
cambió sus tonos y vistió de gris,
añurgó cualquier vida futura entre tus manos,
tus manos despiadadas, crueles, de verdugo.

Mirar atrás, sentir cómo la fortaleza
siempre se nos ofrece
y en cada cielo brilla un trozo azul
al que aferrarse.

Mirar atrás, sentir cómo tu traición
fue la llave de mi libertad.
El único amor que es para siempre
es el que no pudiste arrebatar.

Observar el presente, saber que me miras.
Desde lejos tus ojos se clavan
buscando las respuestas.
No fuiste esposo ni padre.

La vileza se anuda en tu cuello
como antes fueron tus dedos en el mío.
Rompiste toda magia, todo amor,
quebraste la quimera. Ahora suéñame en la distancia.

Irene Bulio ©

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