25 C
Gáldar
martes, octubre 23, 2018

Por Felipe Fuentes García

Felipe Fuentes García nació en Arrabalde, en la provincia de Zamora, Castilla y León (España).
Ejerció como catedrático de Matemáticas y reside en la ciudad de Alicante (España), donde ejerció su labor docente.

Obtuvo el premio al mejor libro de poemas en el “XXXIV Certamen de Poesía Amantes de Teruel”, en 1991, por su libro En el silencio. Y, en 1991, el “XXXV Certamen de Poesía Amantes de Teruel” por su libro Tiempo de regreso, ambos convocados por el Excmo. Ayuntamiento de Teruel.
En 1997 ganó el certamen nacional de poesía «Ángel Martínez Baigorri» convocado por el área de Cultura del Ayuntamiento de Lodosa (Navarra) con el libro Evidencias del paisaje.
Obtuvo el «XXI Premio Internacional de Poesía Odón Betanzos» con su libro Reflujo.
Ha sido finalista en el XXIX “Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística” con el poemario Íntimo extremo.
En 2014 ganó el certamen internacional de poesía «I Umbral de la Poesía en Valladolid».
Ha pertenecido al consejo de redacción de la revista de creación literaria El caracol del faro, que ha desarrollado la asociación del mismo nombre, de la que ha sido cofundador.
Ha sido colaborador en el «III Ciclo de Poesía Temática de Alicante-Murcia» bajo el epígrafe El amor y la memoria.
Fue el creador del “Ámbito Poético Nueva Poesía del Siglo XXI” y del foro de crítica poética Aisthesis.
Ha fundado las revistas de poesía «El Canto de las Veneras» y Eheu!.
Sus libros:
• En el silencio, 1995
• Tiempo de regreso, 1996
• Evidencias del paisaje, 1997
• Reflujo, 2000
• Album rural, 2007
• En la ebriedad del bosque (coautor), 2010.
• Íntimo extremo, 2010.
• Liturgia de la disgregación, 2014.

LATITUD NORTE

Escucho en sus jadeos el fecundo ritmo del animal marino. Siento –hondo batir de albatros– ese viento en que la vida nace a un sol rotundo. Hoy vibra...

EL ENCUENTRO

¿Cómo  pensarnos –dime– entonces desde un pretil sin rumbo ni distancia, con qué camino a oscuras hallarías mi voz y yo podría acaso nombrarte para asirnos locamente...

AVE MARÍA (*)

Un peplo quiebra el aire. Se diría que es un ave la música que canta henchida de la noche y se levanta, tenue cristal en trizas todavía. El...