Por la Santísima Virgen de Candelaria,… mis felicitaciones más entrañables y cariñosas a todos los que viven en mi linda villa de Candelaria; en la isla de Tenerife; a los hombres y mujeres de toda la querida y hermana Diócesis Nivariense; y a los de las villas grancanarias de Moya e Ingenio…

Candorosa Candelaria,
candela de mis fervores
luz que tu luz ilumina…
el amor de mis amores.

¡Como el pasado año, con todo mi afecto a CristianRaul, que tanta devoción tienen a este día!

A principios del siglo XX, dos personalidades -una de Tenerife y otra de Gran Canaria- escribieron imbuidos de veneración, ternura y todos los buenos sentimientos que mueven todas las imágenes de la Santa Madre de Dios, los textos siguientes:

«El señorío de la Vírgen se extiende a toda la provincia; más allá de ella, en el destierro de la emigración, en los remotos países americanos, la Señora aún reina, manda y edifica dulcemente. Sus fieles experimentan desde lejos con mayor imperio la atracción que irradia de la imagen prestigiosa. No ha mucho una pobre mujer, residente en Cuba, escribióme para pedirme, como gran merced, que le enviase una fotografía de la Virgen. Quiero verla antes de morir, decíame en su carta; hace muchos años que sólo la veo en mi pensamiento,…El mayor consuelo al que hoy aspiro es contemplarla reproducida bajo cualquier forma y mirarme en su rostro al punto extremo y amargo de la muerte. ….Yo le envié una tarjeta con el retrato de la Amadísima. Volvió a escribirme torpemente la anciana para expresarme su agradecimiento por el servicio…iCuanto he llorado al volverla a ver y qué bien me han hecho esas lágrimas! Dios le bendiga a usted, y le premie. El caso no es único; los devotos de la Virgen llevan a todas partes su devoción, su recuerdo. La buscan en las tinieblas del dolor como un faro; la llaman en las tribulaciones como una esperanza; la invocan en las enfermedades como una medicina. Hasta los menos doctos, aclarada su inteligencia por el intenso sentimiento de sus amores, aciertan a dirigirle frases aquilatadas y conmovedoras. La fe tórnales elocuentes; la aridez de su intelecto no cultivado echa flores.La Vírgen recoge la cosecha,… de las ofrendas, las plegarias, los exvotos y donativos. Todo eso: arrojado a sus pies por el fervor ardiente del culto mariano, tributo de las generaciones, afirma su soberanía; y prueba que se ensancha sin límites…En nombre de la Virgen protectora, el pueblo lo hace todo, todo lo emprende. Ella proveerá y resolverá indicando los buenos caminos a la ciudadanía que lucha, fija la mente en el bien común. A ella se apela siempre en la última instancia….»

«El que concurra a la gran romería mucho puede ver, pero mucho más observar y admirar, por los ejemplos de fe que allí se exhiben sin ostentación ni grandes aparatos, pero de una firmeza tal, que bien claro demuestran ser la Virgen para los canarios un áncora de esperanza nunca desmentida. Peregrinos de los confines más apartados de la Isla, que para llegar al Santuario tienen que atravesar distancias de muchas leguas en medio del sol abrasador de la canícula africana, vense allí sudorosos y polvorientos alternando con el encopetado señorito, y la mujer del pueblo, que a pie hizo la jornada, con la dama que llena de encajes y atavíos a la moda los expone impertérrita….No parece sino que la Virgen tiene el poder de nivelar a los hijos de la fe, pues el grande se abate sin sacrificio, y el pequeño, clavándose en el amor a María, todos iguales por un mismo ideal, todos, repito, en lazo de amor ante el trono, o lloran y piden, o alaban y bendicen…aquellos rostros que a intervalos se descubrían por entre el oscilar de la luz de los cirios, ante el trono de la Imagen, con la vista fija en Ella, pero con esa fijeza de ternura que sólo produce el objeto amado y que hace correr por las mejillas lágrimas de felicidad; aquellas voces roncas y hasta cavernosas que guiadas por la del cura, a un tiempo rompieron aclamando a María, por lo inesperado, como descarga cerrada aprovechada toda en mi corazón, estremeciéronlo hasta su última fibra y dio al través con mi serenidad, haciendo que mis ojos se nublaran por el llanto; pues mi espíritu, cansado y rebosante de impresiones de fe y amor, al fin rendíase con el golpe de gracia del fervor de aquella ruda gente,…¡Qué hermosa expresión de amor!… ¡Qué efluvio más delicado del querer canario!…»

Uno de Rodríguez Moure y otro de González Díaz…¿Cuál es el texto de la Candelaria y cuál el del Pino?

Que nadie enturbie amores tan bellos en el alma de los canarios y canarias.

¡Como Cronista de la Mariana Villa de Teror deseo felicidad completa a todos y todas los que hoy hayan pasado por la Villa de Candelaria o por alguno de los lugares donde se celebre esta advocación; o aquellos que en sentimiento estén también presentes, un Feliz Día de la Candelaria y que cambios, mudanzas en tradiciones, usos y costumbres, no hagan otra cosa que mejorar el disfrute y la felicidad de esta celebración en toda Canarias!

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