Convergen la mirada y la sonrisa
encendiendo las brasas y los cielos,
preñando del amor los mismos suelos
sin dudas, sin dolor, sin tener prisa.

Más, pronto le llegó el desengaño
sembrada la quimera de los celos,
de gritos, de tristezas, de desvelos,
de ausencias cotidianas y de daño.

No quería sentirse prisionera
y aguantó las palizas y los llantos
fingiendo ser feliz ante cualquiera.

Empujones, desprecios… fueron tantos
que ya nada quedó que les uniera.
Su vida siempre fue nido de espantos.

Escoltada esta tarde la llevaron
directa al camposanto. La enterraron.

Un R.I.P. innecesario.

 

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on reddit
Share on digg
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on print
Share on email
Valora este artículo
5/10




Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de NorteGranCanaria.es. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

  • No se permitirán comentarios abusivos, obscenos, vulgares, difamatorios, xenófobos, amenazantes o de índole sexual
  • Todo comentario o sugerencia que vulnere las presentes normas se eliminará del sitio.

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *