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LOS 100 PRIMEROS DÍAS DE GOBIERNO ¿QUÉ OCURRIRÁ?

NUEVA ETAPA POLÍTICA

El inicio de gobierno para cualquier político debería estar marcado principalmente por empezar a cumplir su programa electoral, es la mejor manera de comunicar que empieza una nueva etapa política y que hay un cambio de tendencia en la gestión, un nuevo camino por recorrer. Aquí encontrarás 12 claves para los primeros 100 días de gobierno.

La sobreexposición de marcas políticas, saturación de información en redes sociales y medios de comunicación, comparecencias en todo tipo de espacios públicos, entrevistas en radio y televisión, han hecho que la opinión pública en estos momentos quiera descansar, necesita tranquilidad.

El político tiene que entender esa necesidad del ciudadano por encontrar momentos de silencio, por lo tanto, ahora toca comunicar aquello que realmente sea necesario y beneficioso para las audiencias, elimina el ruido de tu comunicación política.

NUEVA IMAGEN EN LA POLÍTICA

¿Es una norma no establecida esto de los 100 primeros días de gobierno? Bueno, según se mire. Lo cierto es que estos primeros días que van transcurriendo al finalizar un proceso electoral vienen a ser un periodo de carencia o de gracia, una especie de “ahí tienes la oportunidad” de ganarte mi confianza.

Franklin D. Roosevelt fue quién, como presidente de los EE.UU., inventó esta definición de los primeros cien días de gobierno. El país pasaba un periodo importante de crisis económica y tuvo que tomar una serie de decisiones que pudieran realzar la economía y que a su vez el pueblo americano así lo viese.

Es verdad que en el primer trimestre desde que se toma posesión en cualquier gobierno ya bien sea local, municipal o con otra dimensión, el líder o partido político tienen una gran oportunidad de dejar marcado su estilo para la legislatura en curso, cuáles van a ser sus principales capítulos políticos donde se actuará, quién y cómo van a atenderse las demandas de la ciudadanía, cuál va a ser su comunicación política de gobierno y en que tono.

Es en este periodo de tiempo cuando el vecino va a estar más pendiente del político y lo más importante cuando realmente se va a construir una imagen sobre él.

NUEVA COMUNICACIÓN POLÍTICA

Ahora los medios de comunicación, sobre todo los tradicionales, están en otra liga. Las elecciones y las informaciones relacionadas con la política ya no son tan importantes en estos primeros días de gobierno. En el mejor de los casos quizás queden flecos y contenidos puntuales sobre posibles pactos de gobierno, pero lo cierto es que el ciudadano ya no percibe tan directo el impacto de la noticia pura y exclusivamente política.

Pero si es cierta una cosa, si un mandatario público activa una medida cuando menos innovadora, algo que llame la atención, ejecuta alguna decisión que afecte a la vida cotidiana de un lugar, entonces si que será noticia y eso si interesa, más aún estando tan reciente la finalización de un periodo de conformación de gobierno.

Recuerda aquello de “Somos lo que comunicamos” así que en estos momentos iniciales de gobernabilidad o de estar en el bando de la oposición, es momento para comunicar como somos y que vamos a hacer, si, que vamos a hacer a partir de hoy.

La política no da tregua siempre está viva, sino no sería política.

DOCE CLAVES PARA LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE GOBIERNO

En estos primeros días de asentamiento político es bueno tomar una serie de medidas, de llevar a cabo acciones que marcan tu impronta ante el ciudadano, estas son algunas de ellas, las 12 claves para los primeros 100 días de gobierno:

Dirígete a quienes te dieron la confianza en las urnas, pero también a quienes no lo hicieron. Es buen momento para agradecer y crear un mensaje global donde todas las personas se vean reflejadas y correspondidas.

Ofrece información que de verdad sea relevante, contenidos dirigidos al ciudadano y no al compañero político, ese ya te conoce y bastante bien.

De las promesas electorales que pudiste hacer en campaña electoral empieza a desarrollar y poner en marcha algunas de ellas. Establece prioridades, pero recuerda que te dieron la confianza por cosas que escucharon, el pueblo pide coherencia y altura de miras empezando a cumplir lo prometido.

Dependiendo si renuevas tu participación o en el gobierno o a cambio, entras de nuevo en el, necesitarás impulsar medidas que seguramente sea con cierta dificultad. Aquí es importante contar con personas capaces de llevar a cabo una transición de gobierno efectiva y en el menor tiempo posible. En cualquier caso, no dejes de comunicarte con el ciudadano, infórmale, pero de manera sensata.

Evita la confrontación política. Si este apartado es importante en campaña electoral, más lo es en los primeros días de gobierno. El ciudadano prefiere escuchar que vas a hacer a partir de hoy que de escuchar lo mal que lo hacen los demás.

No es momento de ser el elefante que entra por la cacharrería, piensa bien que cosas puedes cambiar o mejorar, sin prisa, pero sin pausa. Toma medidas en aquello que afecte lo menos posible a la buena marcha de la actividad institucional, pero también es cierto que debes marcar tu estilo de gobierno y eso pasa en muchas ocasiones por decisiones que no son del todo populares.

Hagas lo que hagas, ¡COMUNÍCALO! Y piensa bien de que manera, en qué lugar, cómo hacerlo, a quién comunicas e informas de tu gestión. Estos primeros 100 días de gobierno son vitales para que puedan conocerte un poco más.

Si tienes que tomar una decisión impopular y tarde o temprano tienes que afrontarla, es mejor ahora. Piensa que estás en ese periodo de “gracia” el pueblo tiende a ser más compasivo en estos días, aunque también estará pendiente de lo que pueda ocurrir. No obstante, la prioridad en la vida cotidiana de un ciudadano no suele ser la actividad política salvo que afecte directamente y en ese momento a su día a día.

La oposición en estos días iniciales de cambio de legislatura tampoco está en su mejor momento, probablemente esté más pendiente de analizar y asumir su lugar en el nuevo escenario político en el que le toca participar.

Piensa que como político no eres el centro del universo, un ciudadano de a pie que planea ir mañana a la playa no tiene en su pensamiento, al menos una gran parte de la población, si se celebra o no un pleno extraordinario de un gobierno o ayuntamiento o de si sale o no una nueva ordenanza municipal, la gente actúa o interactúa con aquello que le resulta interesante, innovador y divertido ¿Acaso la política no tiene que entretener?

Todo lo que hagas arguméntalo, dale sentido a lo que haces y explícalo bien. No se trata de mostrar autoridad porque si, se trata de hacer lo mejor para el pueblo, para todo aquel que ha confiado o no en ti.

No dejes de trabajar el marketing político, sigue analizando al votante, cuáles son sus gustos y preferencias, las tendencias y hábitos de consumo político, que esperan de sus dirigentes y mil medidas más que estarán, no lo olvides, dentro de cuatro años.

Me decía un dirigente político en su etapa de candidato, que para él estos primeros 100 días era el mejor momento de mostrar al público quien eres realmente, cuál es tu personalidad y que eres capaz de hacer durante tu trayectoria política Estoy totalmente de acuerdo con él.

Yo añadiría algo más, en los primeros 100 días de gobierno tienes una oportunidad única de enamorar con tu mensaje.

Ese que se lee a medida que vas haciendo cosas y las vas comunicando.

Articulos
Julio César González Padrón

Gobernar sin respaldo

Cuando el poder se convierte en un fin en sí mismo “la legalidad ya no basta” Un gobierno que ha perdido el apoyo parlamentario, que no puede aprobar leyes, presupuestos ni reformas, y que sobrevive únicamente aferrado a los resquicios legales del sistema, plantea una inquietante pregunta democrática: ¿se gobierna para el país o simplemente para conservar el poder? Porque la ley puede permitirlo, pero la ética política y el respeto a la voluntad de los ciudadanos, exigen algo más que permanecer sentado en un sillón. Existen momentos en la vida política de una nación en los que la diferencia entre “legalidad y legitimidad” adquieren una importancia decisiva. Son situaciones en las que un gobierno puede seguir siendo jurídicamente válido, pero políticamente se encuentra agotado, incapacitado para gobernar y desconectado de la realidad parlamentaria que debería sostenerlo. Tal es el caso actual del gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez. Y eso ocurre como ahora, que el ejecutivo ha perdido la mayoría que lo respaldaba, y es incapaz de sacar adelante proyectos legislativos de relevancia; por lo tanto, lo que estamos viendo ahora mismo en España, es como el gobierno de Pedro Sánchez fracasa reiteradamente en la búsqueda de acuerdos y queda reducido a gestionar la mera supervivencia política; lo que lo asemeja más a un sistema dictatorial, que a una democracia plena y moderna. Nadie discute que la Ley pueda amparar su permanencia. Lo que cada vez resulta más discutible es que esa permanencia sea compatible con la esencia misma de una democracia parlamentaria. Porque conviene recordar una verdad elemental: gobernar no consiste en ocupar el poder, sino en ejercerlo eficazmente al servicio de los ciudadanos, pues continuar como hasta ahora, se traduce en una absoluta falta de “ética política”. Cuando un gobierno carece de apoyos para legislar, cuando no puede aprobar presupuestos, cuando cada iniciativa nace condenada al rechazo parlamentario y cuando la acción política queda reducida a la propaganda, la pregunta deja de ser jurídica para convertirse en moral. ¿Tiene sentido seguir gobernando cuando ya no se puede gobernar? Como humano imperfecto que soy , pero nada más que como humano,  puedo hasta entender de que Pedro Sánchez con todos los problemas que le acosan que van  desde lo personales, con la corrupción generalizada entre los a suyos e incluso ya condenados  en firme, o de su propia esposa pendiente de juicios   , tenga la tentación de eternizarse en el poder, para luchar o al menos intentar arreglar “el fregado” donde se encuentra metido hasta las cejas; pero mantener  esa actitud, insisto que no solo ya no es ética, antipatriótica, sino también cobarde,  que le está haciendo un daño enorme al país  y mostrando un escaparate de España ante el mundo, que no se lo merece.   “El abuso del decreto o la política de la puerta trasera” En estas circunstancias suele aparecer un recurso cada vez más frecuente, “el Decreto-Ley”. Pensado originalmente para situaciones excepcionales y urgentes, termina convirtiéndose en una herramienta cotidiana mediante la cual el Ejecutivo intenta sustituir la falta de respaldo parlamentario por decisiones adoptadas desde el Consejo de ministros. Lo preocupante no es únicamente el uso intensivo de este mecanismo. Lo verdaderamente alarmante es cuando los Decretos son presentados sabiendo de antemano que difícilmente sobrevivirán al debate parlamentario o incluso que serán posteriormente derogados o anulados como está ocurriendo cada vez que el Congreso o Senado, tienen de validar alguno nuevo. En ese momento la política deja de orientarse a resolver problemas para convertirse en una mera puesta en escena. La actividad gubernamental se transforma en un escaparate destinado a aparentar iniciativa, mientras las instituciones se consumen en un ciclo permanente de bloqueo, rectificaciones y enfrentamientos. La consecuencia es devastadora para la credibilidad democrática., dentro y fuera de España Los ciudadanos contemplan cómo su país permanece inmóvil mientras sus dirigentes libran una batalla cuyo principal objetivo parece ser la permanencia en el poder al precio que sea de Pedro Sánchez y su equipo sanchista, que poco tiene que ver con el PSOE, histórico y autentico   “Una democracia no puede vivir en funciones permanentes” Gobernar sin mayoría durante un periodo breve puede ser una circunstancia excepcional, pero hacerlo de forma prolongada, como pretende este gobierno social comunista de Pedro Sánchez se convierte en un problema estructural; pues, “El país deja de avanzar. Las reformas necesarias se paralizan. Las inversiones se retrasan. La incertidumbre económica aumenta y La confianza institucional se deteriora.” Y mientras tanto, la ciudadanía asiste con creciente frustración a un espectáculo político donde la capacidad para conservar el cargo parece haber sustituido a la voluntad de resolver los problemas reales. La democracia no fue concebida para sostener gobiernos incapaces de gobernar indefinidamente pues esta fue concebida para que las instituciones reflejaran la voluntad popular y para que los representantes pudieran adoptar decisiones efectivas en nombre de los ciudadanos , no para que un señor de forma egoísta y dictatorial, pretenda ponerla a su servicio, para que le resuelva “sus problemas familiares, o de partido, que se ha visto sumido en una serie de escándalos por corrupción  e incluso con dirigente ya condenados y sufriendo cárcel. Cuando esa capacidad desaparece, prolongar artificialmente una legislatura puede acabar convirtiéndose en un ejercicio de resistencia política incompatible con el espíritu que inspiró el sistema.   ¿Resistencia democrática o apego al poder? Quienes defienden esta situación suelen argumentar que mientras no exista una alternativa parlamentaria viable, el gobierno tiene derecho a permanecer, y legalmente es cierto; pero la política no debería limitarse a hacer únicamente aquello que la Ley permite, porque no se puede dejar de lado a la ética o a la moral, que también deberían ser atendidas como las normas democráticas más elementales cuando aconsejan. “la ética democrática debe exigir y   asumir que perder la confianza de las cámaras tiene consecuencias políticas.” De lo contrario, se corre el riesgo de trasladar a la sociedad un mensaje muy peligroso, y es que “conservar el poder es más importante que ejercerlo eficazmente”. Cuando un gobierno