“La Burrocracia”

“La burrocracia” llegó y todavía no se ha marchado, por lo que seguimos amargados.
La burrocracia es la burocracia embrutecida y enmarañada, complicada, difícil y siempre amargada con  modos y maneras de deshonestidad dictatorial.
Burrocracia es la burocracia que no está al servicio del ciudadano, sino que pone al ciudadano al servicio de la burocracia.
La burrocracia es obligar, o insinuar, a pedir favores o a pagar favores.
La burrocracia es aprovecharse del cargo para extorsionar.
La burrocracia es que un servidor de la comunidad se convierta en dictador.
No hay derecho y es incomprensible que se nombre a un administrador y éste se convierta en un dictador.
Es irrisorio, anormal y lacerante nombrar administradores que amarguen la  existencia a quienes le nombraron.
La burocracia es una necesidad para el buen gobierno y para el buen funcionamiento de los entes públicos, que siempre deben estar al servicio del ciudadano.
La complicación en los trámites, y su continuo incremento, el «vuelva usted mañana”, o «usted debería haber …» – es decir, usted es el culpable, pero los administradores no tienen nunca la culpa – y así un etcétera de trámites engorrosos y, a veces, mal olientes, es la consecuencia de que no hay una mayoría del pueblo honesto y exigente para que la burocracia solucione problemas y deje una vez por todas de crearlos.
La burocracia llegó y se adueñó de la situación. Hay que anularla y hacerla desaparecer.
La burrocracia se anula con la honesta burocracia.

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