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miércoles, octubre 23, 2019

La vida no tiene un precio

Félix M. Arencibia
Amigos-as han pasado ya unas cuentas horas de los horrendos atentados de París. Ahora quizás, o con certeza, podremos realizar un análisis menos visceral y más sensato, aunque vemos difícil que esto último lo consigamos enteramente. No vamos a describir la tragedia otra vez, ya está suficiente publicitada en los medios de comunicación de masa. La cifra de víctimas que se acerca a las dos centenas: como casi siempre son la gente del pueblo, trabajadores, currantes en general, profesionales, funcionarios… ¿Quizás sea porque están menos protegidos que otros con más poder?

Hace poco un avión ruso con no sabemos con exactitud cuántas personas, muchas más de cien y quizás más de doscientos. El aparato explotó y segó las vidas de los turistas que iban a disfrutar de la cuasi eterna civilización egipcia. Se habló en un principio que cabía la posibilidad que los causantes de dicha masacre fueran los servicios de espionaje de diversos países que no estaban de acuerdo con la intervención rusa en Siria. Al final perece que se llegó a la conclusión de que los causantes de dicha tragedia eran grupos terroristas de los ya conocidos. Sean unos otros, de alguna manera serían terroristas, pues son capaces de quitar a la vida de forma violenta a sus semejantes por cuestiones religiosas, estratégicas o presumiblemente para defender negocios en la zona.

Hemos de recordar amigos que recientemente también tuvo lugar una matanza en el Líbano con un importante número de muertos, 27, y más de 180 heridos. En la actual Siria se han hecho cálculos de que en el conflicto que se desarrolla en su territorio han perdido su preciada vida alrededor de doscientas cincuenta mil personas. Así podríamos seguir sumando millares vidas de personas en otros escenarios dramáticos como el de Irak, Afganistán, Paquistán, Libia… Países estos con culturas importantes, algunas de ellas ancestrales. Volviendo al tema que nos ocupa, podríamos seguir con las mortandades de Nueva York, Madrid, Turquía, Túnez y otros distintos puntos de África, etc. A pesar de todas estas innumerables destrucciones de vidas, existen unas que nos parecen más graves que otras. Ello a pesar de que en unos lugares sean unas decenas o centenas y en otras hasta ciento de miles. Hemos oído a personas que dicen que es porque unas nos caen más cerca que las otras. Físicamente siempre no lo son, pero puede que una causa importante en dicha percepción sea la cobertura que de dichos sucesos mortales hacen los medios de comunicación y desde que ángulo lo enfocan. Principalmente nos referimos a los medios llamados Occidentales.
Estas palabras del científico Albert Einstein podrían servirnos para hacer una leve pausa y meditar en torno al tema de la guerra y el terrorismo que tratamos: <<Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz>>.

Está claro, queridos amigos, que detrás todas estas masacres se encuentran, y a veces se esconden, una diversidad de intereses: religiosos, de unas sectas contra otras, estratégicos militares, negocios de armas, petrolíferos u otros intereses… A pesar de todo ello, las personas de buena voluntad hemos de trabajar por el entendimiento pacífico y frenar los intereses egoístas de algunas minorías y de los iluminados mesiánicos y fanáticos. No hay que olvidar, a pesar de que la muerte es una realidad cotidiana, que la vida es uno de los bienes más preciados, casi con toda seguridad el que más, que tenemos los seres humanos. Recordando el título del western La muerte tenía un precio, pensamos, sin embargo, que la vida tiene un valor tan primordial que no se le puede tasar con un precio que nos pueda servir de referencia. Por ello se debe dar la misma importancia a unas de otras, sin distingos.

Terminemos la reflexión con las palabras de líder de la paz Mahatma Ghandi: << La violencia es el miedo a los ideales de los demás>>. <<No hay camino para la paz, la paz es el camino>>.

Por fin les dejamos amigos con unos versos propios relacionados con la temática que nos atañe: La paz no es la esclavitud del paro / ahogando al ser humano / en la cloaca de la miseria / en medio de una sociedad / atestada de objetos / de consumo.

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