Es un recurso habitual acudir a Wikipedia para aclarar dudas y ampliar conocimientos.  No es que sea una panacea de la intelectualidad y la verdad, pero es preferible a repetir palabras como los loros sin saber que significan realmente. 

Según esta recurrente fuente de Google, “la compasión es un sentimiento humano que se manifiesta desde el contacto y la comprensión del sufrimiento de otro ser.

Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y la compenetración en el sufrimiento del otro, y el deseo y la acción de aliviar, reducir o eliminar por completo tal situación dolorosa”. Wikiped

En el ámbito  de la terapia cognitivo conductual

La autocompasión

La compasión es un comportamiento dirigido a eliminar el sufrimiento y a producir bienestar en quien sufre. Es fundamental para lograr la calma y el bienestar y potencia nuestras relaciones sociales. La autocompasión se refiere a como nos comportamos con nosotros mismos cuando las cosas no nos salen bien y tiene un efecto terapéutico en la  vergüenza y la autocrítica. Puede ser necesario construir y desarrollar la compasión y esta página da pistas de cómo hacerlo.  http://www.psicoterapeutas.com/Tratamientos/compasion.html

Ejercicio práctico

Haciendo un ejercicio práctico para estimular el debate público en las redes sociales, anuncié mi participación en el programa El Lucero Matutino de Radio Municipal  de Moya en el que trataría sobre la compasión, solicité de los seguidores  sus opiniones, algunos lo hacen públicamente y otros por privado. Es curioso como una palabra tan conocida puede generar tanta controversia. No es mi intención juzgar a nadie en función de las opiniones ofrecidas. Las opiniones suelen reflejar la carga histórica del opinante; sus aprendizajes, influencias y las propias vivencias personales o de terceros.  Somos producto de realidades anteriores, y éstas están basadas en una constante interpretación de las palabras en función del interés que se precie para conseguir un fin determinado. Podría decir a riesgo de equivocarme que cualquier interpretación de la palabra se hace con el principio una intención positiva.

“La compasión es el principio básico en el que se fundan las religiones asiáticas y es un medio de limpieza anímica, comprensión del otro y fraternidad que deberíamos asumir los egoístas occidentales. Yo la practico habitualmente y me va muy bien.”

-Angel Sanchez- Escritor, Premio Canario de la Letras

La compasión y la lastima

La lástima es un sentimiento menos vehemente y más pasajero que la compasión. 

La lástima se aplica con más propiedad a la sensación que nos causa el mal que se ofrece a nuestros sentidos; y la compasión al efecto que causa en el ánimo la reflexión del mal: porque aquella no explica por sí sola más que la sensación de la pena, o el disgusto que causa el mal ajeno; pero la compasión añade a esta idea la de una cierta inclinación del ánimo hacia la persona desgraciada, cuyo mal se desearía evitar.

No nos mueve a compasión la suerte de un asesino condenado a muerte, pero nos da lástima el verle padecer en el suplicio. 

La compasión supone siempre un sentimiento verdadero. La lástima se emplea algunas veces para representar un sentimiento tan ligero, que apenas merece el nombre de tal; como: Es una lástima que no haga buen tiempo.

La compasión en tiempos de Covid en el ámbito de la sanidad

El papel de la inteligencia emocional y la empatía en el cuidado compasivo de enfermería  

Las relaciones compasivas con los pacientes pueden ser profundamente gratificantes, pero la exposición continua a situaciones de carga emocional también puede poner a prueba los recursos emocionales de los sanitarios y llevar al agotamiento y al agotamiento . Se necesita una mejor comprensión de los factores que se relacionan con la capacidad de los sanitarios para manejar las demandas emocionales de la profesión. 

Tras un estudio realizado en Estados Unidos se examinó las relaciones entre inteligencia emocional, empatía y compasión y agotamiento relacionados con el trabajo en 92 enfermeras registradas de atención directa. Las relaciones compasivas hacia los pacientes pueden ser muy gratificantes, pero la exposición continua a situaciones con una carga emotiva también puede hipotecar los recursos emocionales de los profesionales clínicos y provocar agotamiento y desgaste profesional. Es necesario una mejor comprensión de los factores que se relacionan con la capacidad de los profesionales clínicos para manejar las emociones de la profesión. Por ello, este estudio analizó las relaciones entre inteligencia emocional, empatía y compasión relacionadas con el trabajo y desgaste profesionales en 92 enfermeras estadounidenses que prestaban cuidados directos. Los resultados muestran que, mientras que los niveles más altos de inteligencia emocional, la empatía por las emociones positivas de los demás y la empatía por las emociones negativas de los demás estaban relacionadas con mayor satisfacción de la compasión, solo altos niveles de inteligencia emocional y empatía por las emociones positivas estaban relacionadas con menor cansancio y desgaste profesional. Los resultados conllevan implicaciones para los profesionales que proporcionan información básica para tratar de establecer las estrategias, apoyos y soluciones adecuados para reducir el cansancio que comporta la compasión y el desgaste profesional mientras aumenta la satisfacción de la compasión.

Otros ámbitos

Compasión y poder

La compasión puede asociarse a sentimientos de poder. Esto nos permite comprender que en el Occidente actual este tipo de piedad se ha visto como ofensiva. «No quiero que me compadezcas» —se responde a menudo—. En este sentido, Aristóteles anotó que los humanos sienten compasión por «los que sufren sin merecerlo”.

La “vergüenza ajena” coloquialmente hablando

El idioma español ha acuñado una expresión especial algo caballeresca o quijotesca (relacionada con la honra, u honor social) para designar un tipo de compasión indignada por la falta de dignidad (u honor individual) de quien sufre (o más bien, permite) sobre sí mismo el ridículo, la miseria, la injusticia o la vileza sin que nadie lo solucione, pues la honra exige que nadie sea deshonrado por honor corporativo o esprit de corps

Son muchos los ámbitos desde los cuales podemos afrontar el significado de las palabras y la aplicación práctica que se le da.  Para ello te dejo algunos enlaces por si es de tu interés profundizar. Como podrás apreciar la verdad existe, pero se encuentra en pequeñas porciones en mucho lugares, apropiarse de ella te puede llevar de forma inexorable a la supremacía de la ignorancia

Desde las variadas corrientes Filosofícas https://sites.google.com/site/diccionariodecenteno/c/compasion?fbclid=IwAR2bvPBWc35lLhh21HhH7agjsP0LxqvuGHUKJBDYTPpXLezkpdviUmsMFeg

hasta las diferentes religiones y tendencias espirituales. https://es.wikipedia.org/wiki/Compasi%C3%B3n#Contexto_budista

Sin embargo, me permito afirmar que  cualquier camino para llegar a la verdad para por la observación serena de cuanto acontece, especialmente en tu interior y desde ahí en la relación que se vivencia con los demás, pues entre los demás también estás tú. Para profundizar en ella es bueno acudir a El mindfulness o lo que es lo mismo “Consciencia Plena” En el caso que nos ocupa; estos ejercicios podrían ayudarnos.

Ejercicios para fomentar la compasión

Estos ejercicios nos permiten sentir compasión hacia los demás y hacia nosotros mismos y pueden ser una ayuda importante en su construcción

  1. Situémonos en el presente, siendo conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. Pensemos en alguien a quien queramos y que esté sufriendo. Seamos conscientes de las manifestaciones en las que podría verse ese sufrimiento, las hayamos observado directamente o no. Démonos cuenta de si han cambiado algo nuestras sensaciones. Pensemos en ayudar a esa persona a superar su sufrimiento, deseémoslo. Sabemos que nuestro cuerpo va a reaccionar a ese deseo. Pensemos en que vamos a decírselo a ella si procede o a cualquier persona que la pueda ayudar. Seamos conscientes de que con ese pensamiento ya estamos colaborando en su mejora. Mantenemos el pensamiento durante un buen rato. Durante todo el tiempo mantenemos la atención en las sensaciones que estamos sintiendo. Pensemos si hay acciones concretas que podemos realizar y comprometámonos a realizarlas en cuanto sea posible.
  2. Pensemos ahora en nuestro sufrimiento y traspasemos el deseo de mejorar a los otros a nosotros mismos.
  3. Pensemos ahora en otra persona a la que no conozcamos; pero que sepamos que está sufriendo y demos los pasos indicados en el párrafo anterior.
  4. Hacemos el mismo ejercicio con alguien que no nos caiga bien.
  5. Pensemos en aliviar el sufrimiento del mundo. Sentirnos unidos a la humanidad nos ayuda a ser autocompasivos.

En cada caso, podemos incluir diferentes sufrimientos: desear que la persona esté libre de sus enemigos, de su sufrimiento psicológico, de su sufrimiento físico y que pueda cuidarse de sí mismo y ser feliz.

Meditación en el cariño

Se trata de un ejercicio de conciencia plena, concentrándonos en tratar de generar sentimientos de compasión o de cariño. Está especialmente dirigida a personas que tienen tendencia a la hostilidad o a la ira.

Podemos hacerla visualizando a una persona a la que hemos cuidado y querido, como lo hemos hecho. La podemos imaginar sonriendo y recibiendo con agrado nuestro cariño. Podemos reflejar hacia nosotros el cariño que hemos sentido hacia ella. También podemos reflejar el sentimiento que hemos tenido cuando alguien ha sido cariñoso con nosotros. Podemos repetir la frase que mejor refleje ese cariño.

Puede que no seamos capaces de recordar a alguien que hayamos querido o no podamos en este momento sentir cariño. Podemos, entonces, pensar en el cariño que nos hubiera gustado sentir.

Formas iniciales y sencillas de fomentar la compasión

Por ejemplo, podemos ir tomando conciencia de lo que hicieron otros siendo amables con nosotros o cuando lo fuimos nosotros y obtuvimos una recompensa emocional por ello.

Otra manera de comenzar es llevar la atención hacia estímulos presentes que pueden producir bienestar a la persona a la que se quiere hacer feliz. Si se atiende a estímulos que producen bienestar, vamos a activar el sistema de seguridad, apaciguamiento y bienestar. Por ejemplo, se puede aprender a ser conscientes de lo que comemos o de lo que vemos en ese momento, apreciando la belleza que nos rodea para poderlo transmitir al otro.

Hay que tener en cuenta que la autoconciencia de ser compasivo con otros nos prepara a ser compasivos con nosotros mismos

Construcción de una imagen compasiva

Pretende realizar un proceso de construcción de una imagen compasiva. Se pueden construir una o varias, mantenerlas o cambiarlas a lo largo del tiempo.

Tenemos que tener presente que cualquiera que sea la imagen que construyamos es creación nuestra y responde a nuestro ideal personal, es decir, sobre como nos gustaría sentirnos cuidados y como nos sentimos cuando cuidamos nosotros a alguien. Partimos de ese sentimiento para generar la imagen que asociamos a él.

Sin embargo, en este ejercicio es importante que tratemos de dar a la imagen ciertas cualidades:

  1.     Sabiduría,
  2.     Fortaleza,
  3.     Calidez y cordialidad
  4.     Aceptación incondicional, sin crítica ni juicios.

Nos centramos en nuestra respiración y la dejamos libre, dejamos que la imagen surja. Si nos distraemos o no nos viene nada a la cabeza, volvemos al presente y al sentimiento de cariño y compasión que tenemos hacia alguien o el que alguna vez hemos sentido que han tenido hacia nosotros.

Nos podemos plantear una serie de preguntas que nos pueden ayudar a construir la imagen.

¿Cómo nos gustaría que fuese la imagen, joven o vieja, hombre o mujer, ser humano o animal o el mar o una luz…?

¿Qué colores y sonidos asociaríamos a las cualidades de Sabiduría, Fortaleza, calidez, cordialidad, aceptación incondicional?

La imagen produce compasión hacia nosotros y desde nosotros.

Pensemos en las cualidades sensoriales que adjudicamos a la imagen:

  •       Las visuales ¿Cómo la vemos? ¿Qué aspecto tiene?
  •       Las sonoras: ¿Cómo la oímos? ¿Cómo sonaría su voz, que tono tendría?
  •       ¿Qué otras cualidades sensoriales tiene?
  •       ¿Como nos gustaría que se relacionase nosotros? ¿Qué nos gustaría que nos dijese o no hiciese?
  •       ¿Como nos gustaría relacionarnos con ella? ¿Qué nos gustaría hacerle?

Si tenemos dificultades en generar la imagen visual podemos dar más importancia a los sonidos o a las sensaciones. Podemos buscar caras compasivas en los periódicos, se ha demostrado científicamente que nos entrenan en ser más compasivos.

Una vez construida la imagen, la recordamos y nos relacionamos con ella durante 5 ó 10 minutos cada día.

La compasión y el cuerpo

Si nos fijamos en la variabilidad de la tasa cardiaca la podemos asociar a los sentimientos de compasión. Hay evidencias de que la compasión incrementa la variabilidad de la tasa cardiaca que es signo de que los sistemas nerviosos simpático y parasimpático están bien balanceados.

Ponemos una mano sobre nuestro pecho cerca del corazón; pero sin tocar el cuerpo. Imaginamos la bondad, el cariño que hemos sentido hacia alguien y cómo lo hemos mostrado emocionalmente. Como lo hemos trasmitido de forma verbal, es decir, lo que le decíamos o no verbal, o sea, lo que hacíamos. Si nos es más fácil podeos recordar el cariño que hemos recibido de alguien y cómo nos hemos sentido en esos momentos. Igualmente recordamos lo que nos decían o lo que nos hacían. Si no podemos recordar una escena de cariño incondicional, pensamos en cómo nos gustaría que nos tratasen y quisiese, qué nos gustaría que nos dijesen o nos hiciesen.

Dirigimos ese sentimiento que hemos rescatado al corazón a través de nuestra mano e imaginamos que el cariño se expande por nuestro pecho y en todo nuestro cuerpo. Nos damos cuenta del calor que sentimos y se nos transmite en el lugar en el que está nuestra mano.  Acompasamos el envío del cariño con la respiración. Imaginamos que ese cariño y esa bondad nos calman y nos curan. Si no se nos ocurren otras, podemos emplear frases como: “vas a estar bien, vas a ser feliz y a estar libre de sufrimiento”.

Adjuntamos enlace del programa de radio en el que hablamos sobre La Compasión.

ps://www.ivoox.com/lucero-matutino-30-9-2020-audios-mp3_rf_57333216_1.html

Además de los enlaces incluidos en el texto, estos son otros enlaces que has sido utilizados para la elaboración de este artículo:

https://es.wikipedia.org/wiki/Par%C3%A1bola_del_buen_samaritano

 

http://www.psicoterapeutas.com/Tratamientos/compasion.html

 

http://www.aemind.es/asociacion/paul-gilbert-fbpss-phd/

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Ian_Parker

 

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2445407917300216

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COMENTARIOS

  1. Avatar

    Querido Esteban,
    Muchísimas gracias por este artículo.
    Me encantó la frase que dice que “la compasión es un sentimiento humano que se manifiesta desde el contacto y la comprensión del sufrimiento de otro ser. Que es más fuerte que la empatía….Realmente no me deja indiferente..me da mucho que pensar….
    Fuerte abrazo y excelente día!
    Rebeca

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