Amaré de tus ojos el reflejo
que al fulgor de la mies del mediodia
urda el tornar del ala de las aves
en tu fértil pupila acogedora.
Y el terciopelo de tu voz y el grito
con que aspira tu piel la madrugada.
 
Ceñiré tu cintura y las amantes
palomas de tus manos con las mías.
Seré la sobretarde que te alumbre
nuestra alameda íntima. Seré
tu albor de manantial, porque germinen
con tus dedos de luz simientes ávidas
del amor sin final sobre mi sueño.
 
Amaré tu volar eternamente
allí donde me lleve con su lluvia,
sin que importe ni el rumbo ni el destino;
la inflorescencia alada de tus besos,
aves alzando al roce de tu boca
la desnuda ribera de tu alma.
 
Amaré cobijarte entre mis brazos
de la intemperie de la tarde; todo
cuanto desde la aurora me convoque
tu corazón y su latido libre;
tu sed de vida abriendo los postigos
de par en par al aire que amanece.
 
Amaré tu calor en la alta noche,
tu aliento en el latir de mi sigilo
cuando, insomne, te vele como un faro.
Hasta amaré tu ausencia y su dolor
varado de distancia, porque entonces
sabré que soy en ti cuando te pienso.
 
Te amaré más allá de toda hora,
más allá del olvido, cada noche
que atraviese los riscos de la espera
desde el umbral del mundo,
si me amas.
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on reddit
Share on digg
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on print
Share on email
Valora este artículo
5/10




Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de NorteGranCanaria.es. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

  • No se permitirán comentarios abusivos, obscenos, vulgares, difamatorios, xenófobos, amenazantes o de índole sexual
  • Todo comentario o sugerencia que vulnere las presentes normas se eliminará del sitio.

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *