La COVID-19 ha revuelto las aguas y han salido a flote situaciones que estaban ahí, sin solución o con soluciones muy lentas o poco acertadas, entre otras me refiero a la inmigración, pero no quiero hacer hoy leña del árbol caído.

Hoy me voy a detener en la educación, otra vez relegada. Dicen que en los países nórdicos la figura del profesor está muy bien valorada. Aquí no. Aquí el maestro es el cuidador de niños/as, y el problema que se plantea ahora es: ¿qué van hacer los padres con los niños/as si no los pueden mandar a la escuela?, ¿se han pensado en los maestros/as al planificar la vuelta al cole?

  Si hace unos meses los adolescentes y jóvenes hubieran podido pedir un deseo, ¿cuántos no habrían soñado con dejar de ir a clase? Ahora que ese sueño milenario se está cumpliendo, para muchos se ha tornado en pesadilla.  

Al igual que los sanitarios, los docentes se están enfrentando a esta emergencia a tientas, sin las espaldas cubiertas por protocolos operativos validados y, además, en un tiempo record. Lo están haciendo recurriendo al sistema ensayo/error, en situaciones muy precarias en algunos casos, y sufriendo los vaivenes de una administración desorientada, cuando no pendiente de otros intereses distintos a los de los ciudadanos.  La política es un arte delicado en el que los problemas complejos requieren respuestas coordinadas y compartidas.

Dicen que la mejor política de gobierno es la que reúne a políticos, expertos y representantes de la sociedad civil. Esa es la diferencia entre gobierno y gobernanza.  

Propongo reducir las ratios y contratar más maestros y maestras, invertir más en educación; pensar más en proyectos educativos pactados y menos en políticas que cambian el sistema educativo provocando ansiedad en quienes tienen que ponerlos en práctica y valorar el trabajo de quienes dedican gran parte de sus vidas a la educación, porque el trabajo de los maestros y maestras no se reduce a las horas de clase.

Sí, lo sé, todo esto es complicado, pero el maestro, profesor, docente…  ellos y ellas saben que su profesión es muy vocacional, por eso no dejan olvidado a ningún alumno por la falta de recursos, con su gran implicación lo están consiguiendo, como en la localidad de Dos Hermanas (Sevilla), 15 profesores de Educademia han propuesto, junto a la fundación I.D.E.A.S, Megaprofes, una iniciativa solidaria de apoyo escolar y refuerzo pedagógico online para todas las familias que lo precisen. Se iniciaron con algunos alumnos/as de Dos Hermanas, y ahora tienen muchos más repartidos por toda España. Este alumnado tiene ayuda altruista de 126 profesores que en este nuevo curso seguirán con el proyecto solidario, puesto que piensan no sólo en la Covid-19, sino en la otra pandemia que ya llega, la económica.

Qué bien por los megaprofes! Ojalá existan más proyectos solidarios, campo más amplio en el que la excelencia sirva para incluir y ayudar a los demás y que estos arrasen en internet y se conviertan en éxito rotundo,  todo por la educación. 

 

Pedro Lorenzo Rodríguez Reyes.

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COMENTARIOS

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    Magnífica reflexión , amigo Pedro. Aportar luz en estos momentos es vital ante tanto destello. Un fuerte abrazo.

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