Esta semana por casualidad del destino, llegaron a mis unas palabras que tenía que buscar información para explicárselo a alguien. Al inicio me chocaron mucho, la verdad no las había oído. Así que ahora lo compartiré con ustedes, lo que sé de ellas. Se trata del triángulo dramático, es un modelo psicológico y social, descrito por primera vez por Karpman en su artículo: «Fairy Tales and Script Drama Analysis”.

Como podemos observar en la imagen, vemos que el triángulo en cada uno de sus vértices hay un rol de persona. En total el triángulo dramático está compuesto por tres tipos de modelos sociales.

  • Perseguidor o provocador: es la persona que impone su autoridad, pretendiendo que le tengan miedo. Suele ser muy observador, conoce los puntos débiles de la otra persona y los utiliza para acusar y castigar.
  • Salvador: es la persona que siempre resuelve los problemas de los demás, sin que le soliciten ayuda. Trata de rescatar a todo el mundo para satisfacer las necesidades que tienen los demás, con el fin de obtener un reconocimiento por sus acciones.
  • Víctima: es la persona que se queja de todo, que necesita que la compadezcan y que le ayuden a resolver todos sus problemas porque no es capaz de hacerse cargo de ellos. Suele ser dependiente e inseguro. Si se pudiera definir en una frase seria: “Sí pero no…”

En algunos momentos de nuestra vida podemos adoptar estos tres roles, sin darnos cuenta. Pero como todo tiene dos caras, las características de los roles se pueden subsanar para poder salir del triángulo dramático.

El perseguidor o provocador, debe dejar de acusar y usar los puntos débiles de los demás, para lograr sus fines a través del dialogo, con una actitud empática que le permita saber que siente la otra persona.

El salvador, se tiene que moderar a la hora de ayudar. No por eso debe dejar de ayudar a los demás pero si aprender a que le pidan ayuda o explicarle a la persona como salir del problema, en vez de actuar el por los demás. Así se lograría que la víctima sea capaz de resolver sus propios problemas, ya que el salvador le dejara su espacio para que actúe por sí misma.

El rol más complicado sin dudas de arreglar es la víctima. Tiene que aprender a reconocer que el problema es suyo y de él depende que tenga solución. Dejando de lado, la dependencia e inseguridad para ser más independiente, mayor autoestima y seguridad que le permitirá enfrentarse a sí mismo. Permitiendo así resolver sus propios conflictos sin tener que esperar a que venga un salvador.

Es realmente curioso el triángulo dramático… Se puede aprender mucho con él y descubrir en que rol estamos nosotros. Al leer esto… ¿Te sientes reflejado en algún rol? ¿Serás capaz de salir de tu propio triángulo dramático?

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